La negociación, es una herramienta útil para
la gestión del conflicto, que se emplea cuando en una situación donde dos o más
partes interdependientes, reconocen divergencias en sus intereses deciden
intentar un acuerdo a través de la comunicación. Las partes cuentan, por un
lado, con sus propios recursos, pero necesitan los recursos de la otra parte, y
están dispuestos a intercambiarse entre sí estos recursos. Además, ambas partes
reconocen que el acuerdo es más beneficioso que la ruptura de las relaciones y
están dispuestos a ceder algo a cambio de algo.
Es importante resaltar que aunque no todas
las cosas pueden ser objeto de negociación vivimos en una época de
negociaciones. Todos los aspectos de nuestra vida, prácticamente, pasan por algún
tipo de negociación. Todos estos tipos de negociación tienen una cosa en común,
precisamente lo que hace necesaria la negociación: las partes implicadas tienen
diferentes grados de poder, pero nunca un poder absoluto sobre la otra parte. En este sentido, nos vemos
obligados a negociar porque no tenemos el control total de los acontecimientos.
La negociación es algo continuo en la vida de
la mayor parte de los seres humanos. Es una consecuencia de la vida en sociedad:
continuamente deseamos cosas que no dependen sólo de nuestra voluntad, sino
también de otros. A menudo, esas otras personas tienen objetivos o intereses
diferentes; a veces incluso contrarios a los nuestros. Para conseguir objetivos,
es preciso convencer, o bien combinar objetivos propios o ajenos, o al menos
conciliarlos. A pesar de que las negociaciones son procesos sociales que se dan
continuamente, no es fácil hacerlo bien, y rara vez se desarrollan técnicas de
negociación que nos ayuden a salir airosos de las muchas situaciones con las
cuales nos enfrentamos continuamente.
Nuestra capacidad de negociación puede mejorar
mucho si aplicamos ciertos criterios y métodos, y nos ejercitamos en ciertas
habilidades. Basados en estas consideraciones el presente apartado tiene como
finalidad estudiar los principios básicos de un proceso de negociación,
definiciones básicas, tipos de negociación, técnicas, procedimientos, entre
otros elementos.
1.
Negociación.
Definición:
El término negocio está “…tomado de negotium “ocupación, quehacer”,
derivado negativo de otium; cultismo
ya antiguo y bien arraigado, aun en el habla popular; negocioso; negozuelo;
negociar…, de negotiari “hacer
negocios, comerciar”; negociable, negociación…; negociado…; negociador…;
negociante (…es dudoso que sea italianismo como sospechan Terlinger y Consiglio…). Niquiscocio: negocio despreciable que se trae
frecuentemente entre manos… parece ser alteración de negocio, quizá por cruce
con quisquilla ne-quisc-ocio), aunque su formación no está bien clara; Spitzer… piensa que niquiscocio
contendría el bajo lat. nichil “nada” o el alemán nichts, pero faltaría
explicar la primera c”.
De ello se deducen, en forma resumida, dos
significados etimológicos:
v Ocupación,
quehacer;
v Hacer
negocios, comerciar.
La palabra Negociación proviene del latín
"negotiatio" que significa acción y efecto de negociar. En este
sentido, la negociación se concibe como una actividad dialéctica en la que las
partes que representan intereses discrepantes se comunican e interactúan influenciándose
recíprocamente, para lo cual utilizan tanto el poder, como la disposición que
pueda existir para aceptarlo (sometiéndose, subordinándose o aceptándolo), con
el fin de arribar a un acuerdo mutuamente aceptado que configura, desde
entonces, un objetivo común en cuyo logro las partes se comprometen.
La negociación también es considerada como un
proceso de interacción comunicativa en el que dos o más partes intentan resolver
un conflicto de intereses, utilizando el diálogo y la discusión, descartando la
violencia como método de actuación y avanzando hacia un acercamiento gradual mediante
concesiones mutuas. Como se desprende de estas o cualquier otra definición sobre
negociación, el deseo de las partes de llegar a un acuerdo es una condición
imprescindible para el desarrollo del proceso de negociación.
2.
Negociación
Laboral:
La actividad
dialéctica en la cual los interlocutores sociales, que representan intereses
discrepantes se comunican e interactúan influenciándose recíprocamente,
utilizando tanto el poder como la disposición posible para aceptarlo, con el
fin de arribar a un acuerdo laboral mutuamente aceptado, que configura un
objetivo común en cuyo logro las partes se comprometen. Esta
actividad tiende a evitar los conflictos futuros (latentes) o a solucionar los presentes
(manifiestos), con lo cual se constituye en una herramienta adecuada para administrar el conflicto laboral. Estos conceptos, claro está, son
aplicables tanto a negociaciones individuales
como colectivas.
3.
Tipos
de Negociaciones:
v Negociaciones distributivas:
Son aquellas donde las partes ganan en la medida de que el otro pierda; la meta
de cada parte es conseguir la mayor cantidad de valor posible.
v Negociaciones Integradoras:
Son aquellas donde las partes cooperan para alcanzar los máximos beneficios,
integrando sus intereses en un acuerdo satisfactorio para ambos (winwin).
Cualquier negociación de éxito debe tener un
marco fundamental basado en conocer lo siguiente:
v La
alternativa a la negociación.
v El
umbral mínimo para un acuerdo (zona de posible acuerdo).
v Hasta
dónde está dispuesta a ser flexible por una parte y que concesiones está
dispuesta a hacer.
v La
mejor alternativa a un acuerdo negociado, es un punto fundamental.
v El
BATNA, un concepto desarrollado por Roger Fisher y William Ury. Es un acrónimo
que representa la mejor alternativa a un acuerdo negociado: saber qué haremos o
qué sucederá si no alcanzamos un acuerdo en la negociación en curso. Al no
tener claro cuál es su BATNA, algunos rechazarán una buena oferta, que es mucho
mejor que las alternativas por ser demasiado optimistas.
3.1.
Otros
tipos de negociaciones:
La forma más común de negociar es la que se
denomina Negociación por Posiciones, en ella, cada parte toma una posición sobre
el tema tratado -consistente, como por ejemplo, en estimar un precio para la
compraventa de un determinado bien o presentar la solución a un determinado
conflicto, en este tipo de negociación un individuo trata de convencer al otro
para que acepte su propuesta. Para lograr esta aceptación, los negociadores
argumentarán y discutirán la bondad de cada una de sus soluciones particulares
y los inconvenientes de la propuesta por la parte contraria, haciendo
concesiones recíprocas, y tratando con ello de alcanzar un acuerdo.
En este sencillo proceso, vamos a considerar
que existen dos formas extremas de "posicionarse": una dura y poco
transigente, en la que cada negociador defenderá su idea atacando con
vehemencia la idea del contrario, y otra más flexible y condescendiente, que
tratará, no tanto de conseguir la victoria para una de las partes, como
encontrar la mejor solución posible al conflicto planteado. Estos dos tipos de
actitudes extremas, a la hora de negociar, las cuales dan lugar a otros tantos tipos
de negociaciones, las cuales se denominan Negociaciones Competitivas y
Negociaciones Colaborativas. A continuación se presenta una simple
diferenciación entre las mismas:
v Negociaciones Competitivas:
·
Los participantes son
adversarios.
·
El objetivo es la victoria.
·
Se desconfía en el otro.
·
Se insiste en la posición.
·
Se contrarrestan argumentos.
·
Se amenaza.
·
No se muestra el límite
inferior.
·
Se exigen ganancias para
llegar al acuerdo.
·
Se intentan sacar los
mayores beneficios.
v Negociaciones Colaborativas:
·
Los participantes son
“amistosos”.
·
El objetivo es el acuerdo.
·
Se “confía” en el otro.
·
Se insiste en el acuerdo.
·
Se informa.
·
Se ofrece.
·
Se muestra el límite
inferior.
·
Se intenta cubrir las
necesidades de la otra parte.
·
Se puede llegar a aceptar
pérdidas para llegar al acuerdo.
4.
Criterios para elegir el
Tipo de Negociación más apropiado.
El estilo de negociación es una cuestión de
actitud, y eso es algo que debe ser elegido por el negociador antes incluso de
iniciar las conversaciones, en este sentido a continuación se presenta una
serie de criterios claves para elegir el tipo de negociación:
4.1.
Negociación
Simple y a Corto Plazo o Negociación Compleja ya Largo.
Se entiende por Negociación Simple aquella en
la que la discusión gira sobre una única variable por ejemplo, el precio. Por
contra, Negociación Compleja será aquella en la que la consecución del acuerdo
depende de un gran número de variables como el precio, plazo, garantías, entre
otras. La segunda condición, la del corto o largo plazo, pretende tener en
cuenta la posibilidad de que pueda frustrarse el acuerdo. Antes de explicar más
en detalle en qué consiste esta posibilidad, debemos dejar bien sentado el
siguiente principio de negociación: Los acuerdos sólo son tales cuando se
cumplen. En efecto, existe la creencia generalizada de que las negociaciones
terminan cuando se ha logrado firmar el contrato, y que por tanto, el trabajo
del negociador, finaliza una vez que se ha redactado y firmado el
correspondiente convenio.
Nada más lejos de la realidad. Un contrato,
un convenio, sólo es un papel. El hecho de firmarlo representa, sin duda, un
gran paso en la resolución del conflicto, pero nada más que eso. Ahora queda lo
más difícil que es llevar a la práctica lo que dice el papel. Si los
negociadores no han conseguido el suficiente compromiso de la otra parte y no
se han asegurado de que existe la capacidad y voluntad necesaria como para
llevar a término lo estipulado de palabra o en el papel, no habrán hecho otra
cosa más que perder el tiempo. En base a este principio, tiene sentido la
condición de referencia al corto/largo plazo. Así, una Negociación Competitiva
en sentido estricto puede llegar con facilidad a plantear una solución tan
beneficiosa para una de las partes como perjudicial para otra.
En tanto y cuanto la solución pueda ser
llevada a la práctica de manera inmediata, casi sin tiempo de reacción, la parte
perjudicada no dispondrá de oportunidades para percatarse de cuánto pierde al
aceptar semejante acuerdo, y posiblemente llegará a materializarlo, cerrando
así el ciclo negociador. Para cuando su información llegase a ser más completa,
ya sería demasiado tarde: el acuerdo no sólo se firmó si no que; además, llegó
a realizarse.
4.2.
Necesidad
de llegar a un acuerdo:
En el mundo empresarial son ciertamente
escasas las ocasiones en las que alcanzar el acuerdo se convierte en una
cuestión obligatoria para una de las partes, pero hemos de reconocer que tales
situaciones, aunque infrecuentes, se dan. El que en estas circunstancias el
acuerdo en sí se convierta en un objetivo de la negociación nos predispone a
ceder y a contemplar los intereses de la otra parte. Puede que incluso estemos
dispuestos a aceptar pérdidas con tal de llegar a un acuerdo. Como recordaremos
todas estas eran, entre otras, características de la Negociación Colaborativa,
por tanto, en ella deberá recaer nuestra elección del estilo negociador.
4.3.
Posición
Dominante:
En el caso opuesto al anterior, si tenemos
una situación dominante respecto al otro por ejemplo y refiriéndonos al caso comentado
en el criterio anterior, por estar en una posición monopolística, podremos
elegir un planteamiento negociador competitivo. No obstante, pese a la obviedad
del caso, sería conveniente hacerse la pregunta de si se podrá hacer cumplir el
acuerdo antes de decidirse a tomar la elección final. La conclusión de este
criterio es por tanto que, cuando tengamos una situación dominante podemos
aplicar un estilo competitivo, pero se debe tener cuidado, no vaya a ser que lo
que al final tengamos sea sólo un papel. Es importante acotar que los acuerdos no sólo hay que firmarlos, lo auténticamente
útil de la negociación es que, además, después
se cumplan.
5.
Estratégias y Tácticas de
Negociación:
Las tácticas son definidas como los
mecanismos y modelos de conducta que las partes utilizan para influir sobre el
otro y lograr una solución satisfactoria de un encuentro conflictivo. Estas
acciones tácticas se basan en el poder potencial de las partes implicadas en la
negociación. El objetivo de la actividad táctica es la consecución del mejor
acuerdo posible desde el punto de vista del negociador, considerando que las
tácticas que consiguen concesiones substanciales del adversario, pero no un
acuerdo, son menos efectivas que aquellas que procuran conseguir las máximas
concesiones del oponente logrando un acuerdo.
Para mantener en el futuro una fructífera
relación de intercambio, se precisa que el acuerdo resulte ventajoso para las
partes implicadas. La táctica básica para lograr un acuerdo de este tipo,
consiste en manipular la percepción de poder entre las partes, dando a entender
a la otra parte que se controla la mayor parte de los recursos de intercambio,
incrementando de ese modo la percepción sobre su grado de dependencia y la
necesidad de ir reduciendo sus aspiraciones con el fin de lograr un acuerdo.
Existen un número relativamente pequeño de movimientos y tácticas que ocurren
con la suficiente frecuencia para estudiarlos y analizarlos. Pasamos a presentarlos
a continuación:
1.1.
Expectativas de Futuro:
Es uno de los argumentos principales de toda
negociación. Se usa en todos los niveles y en todos los aspectos de la vida.
Las empresas no anuncian los puestos de trabajo con salarios bajos, sino que
hablan de posibilidades de beneficios futuros, promoción, entre otros. A veces
es cierto, pero por lo general, debemos considerarlos como lo que son una forma
de conseguir que en la actual situación vendamos barato. La mejor forma de
reaccionar ante el empleo de esta táctica consistirá en poner a prueba estas promesas
pidiendo detalles y compromisos concretos de esos ofrecimientos futuros. En
muchas ocasiones al hacerlo veremos cómo se desvanecen como castillos en el
aire, lo que nos devolverá nuevamente a la realidad y a negociar la situación
real actual.
1.2.
El Ancla:
Nuestro opositor abre la negociación con una
petición extremadamente alta, mucho más de lo que habíamos previsto. Nos
enfrentamos con la alternativa de retirarnos o tratar de ponernos a su altura.
Esta táctica permite obtener buenos resultados en las negociaciones sobre temas
subjetivos, difíciles de objetivar y valorar. En la medida en que existen
precedentes, hechos o datos referentes al valor de lo negociado, es más
complicado utilizar dicha táctica. Su objetivo consiste en tentarnos a hacer
una oferta mucho más alta de la que hubiéramos hecho en otro caso, de la que
teníamos previsto hacer, lo que puede conseguir si nosotros creemos que la
firmeza de su petición es grande.
Al adoptar una posición extrema nos obliga, o
intenta obligarnos acercarnos a sus objetivos. La alternativa es: resistir o
revisar nuestra posición. También podemos presentar una oferta muy baja para
compensar su alta petición inicial. En lugar de revisar nuestro límite
acercándonos a nuestro opositor, revisamos objetivos alejándonos de él. Ante
todo si la oferta que recibimos es verdaderamente inaceptable, lo más
importante es hacerle ver rápidamente a nuestro interlocutor la realidad de la
situación. Por eso sería muy peligroso simplemente entrar a debatir el
ofrecimiento hecho, pues con ello nosotros mismos le estaríamos concediendo
alguna credibilidad.
1.3.
El Bueno y el Malo:
Nuestro opositor se muestra en una línea muy
dura con respecto a la cuestión debatida. Menciona también posibles sanciones.
Luego habla otro miembro del equipo (a veces la misma persona representa ambos
papeles) y presenta una postura más razonable que la primera, aunque tal
postura puede seguir siendo inaceptable. Esta segunda forma tenderá también a
garantizar una solución a los problemas citados anteriormente. Es una de las
tácticas más viejas. Aplicada certeramente, suele ser también una de las de
mayor éxito. Tiene algunos riesgos para el que la emplea.
Si se exagera el papel del malo, el efecto
puede ser más provocador que intimidatorio, pudiendo romperse directamente la
negociación. Si el bueno aparece muy pronto, contribuirá a aumentar la
seguridad de la otra parte, que interpretará su actitud conciliadora como una
respuesta a su reacción ante los planteamientos del malo. O sea, que se anima a
la otra parte a resistir, no a rendirse. La figura del malo suele servir para
crear una plataforma de negociación ventajosa, creando así un margen de
negociación para el bueno.
Una adaptación de la táctica del bueno y el
malo, es la denominada “el frente ruso”
consiste en utilizar distintas propuestas en lugar de estilos
diferentes de presentación. Nuestro opositor recibe dos propuestas, una
peor (para él) que la otra y se ve obligado a aceptar la otra para
evitar la propuesta más temible. Las posibilidades de éxito de esta
táctica dependen de la credibilidad de las alternativas, y evidentemente
del poder de negociación de cada una de las partes.
1.4.
El Farol:
A través de esta táctica, una de las partes,
exige de forma explícita a la otra parte, que mejore su ofrecimiento, pues
tiene otra/s propuesta/s que le ofrecen condiciones más ventajosas. “Tendrá
usted que rebajar mucho el precio. Tengo ofertas (señalando una carpeta encima
de la mesa) que me dan unas condiciones mucho mejores”. Se trata casi siempre
de un “farol”. Si el negociador tiene una oferta mejor probablemente no
negociará con nosotros. Puede ocurrir que esté utilizando ofertas de la
competencia para conseguir mejores precios de unos y otros (informando inmediatamente
después a nuestro competidor de que hemos ofrecido un precio inferior al suyo y
que le gustaría que revisara su oferta). Todos los negociadores comerciales se
han encontrado con esta táctica en alguna ocasión.
Existen tres posibles reacciones ante el
empleo de esta táctica:
v Farol
sobre farol: "En ese caso le aconsejo que las acepte".
v Las
cartas boca arriba: "Si me exige que iguale esa oferta tendrá que enseñármela".
v Tomar
la iniciativa: "¿Debo entender que usted prefiere mi oferta, pero desea que
justifique el precio?"
1.5.
El Enlace:
En ocasiones, la otra parte puede querer
centrarse o comenzar por algún punto en el que es evidente nuestra debilidad
con el objetivo de conseguir algunas concesiones extra por nuestra parte. En
estos casos, resulta útil utilizar la táctica de “enlace" que consiste en
enlazar ese tema en el que somos débiles con otros en los que seamos más
fuerte. Por ejemplo: "Estoy dispuesto a discutir nuestro
retraso en el pago de sus facturas
siempre que ustedes examinen la baja calidad de algunos de los componentes que nos enviaron la semana
pasada".
1.6.
Apuntar al corazón:
Con esta táctica, una de las partes de la
negociación trata de despertar la compasión de la otra parte, relacionando el
tema en conflicto con los posibles efectos negativos o caóticos a los que esa
situación o tema de conflicto podría conducir. Un buen ejemplo de esta táctica
sería en el empleo del chantaje emocional en las negociaciones entre parejas:
"eso, tu vete al fútbol, que tu hijos sepan que prefieres estar con tus
amigotes y ver ese partido a estar con ellos". Esta táctica con
determinadas personas permite la obtención de muy buenos resultados, mientras
que con otros simplemente será una pérdida de tiempo. Esto dependerá
fundamentalmente de la personalidad del negociador con el que tratemos. Además
en el caso de emplearla, deberos considerar el efecto de su uso sobre la
percepción de nuestro poder en negociación. Sería peligroso que se interpretase
como un intento de llanto, como nuestra última alternativa.
1.7.
La pluma en el aire:
En ocasiones anunciar los éxitos antes de
tenerlos seguros puede ser peligroso. La otra parte puede usar la táctica de
“la pluma en el aire" y en el último momento pedir una serie de
concesiones a las que no hubiera sido necesario ceder, sino hubiéramos hecho
público nuestros resultados o acuerdos de forma precipitada. El otro negociador
no tiene más que retrasar la firma del acuerdo cuando nosotros estamos ya
celebrando nuestro triunfo o hemos hecho público el acuerdo, para obtener de
nosotros concesiones imprevistas de última hora.
1.8.
Arriba y Abajo:
Esta es una táctica que puede emplearse para bloquear una demanda inaceptable. Si
nos limitamos a decir "no" ante tales demandas, seguimos dejando el saque en manos de la otra parte.
La mejor respuesta es una contraoferta "arriba y abajo". Está concebida como táctica de bloqueo, para forzar a la otra parte a retirar su petición
al imponer nosotros una condición inaceptable. Las mejores propuestas
del tipo arriba y abajo son aquellas que reflejan las peticiones de la otra parte (“estaríamos dispuestos a esto que
ustedes proponen…. si ustedes
permiten que nosotros.......”).
Parte
A: "Solicitamos
un descuento del 10% por los pagos hechos dentro de los siete días siguientes.
"
Parte
B: "Accederíamos
a esto, si ustedes aceptan un recargo del 10% sobre todos los pagos que lleguen
después de los siete días. "
Conclusiones:
1.
La negociación es un proceso
encaminado a resolver problemas en la cual dos o más personas examinan
voluntariamente sus discrepancias e intentan alcanzar una decisión conjunta sobre
lo que les afecta a ambos.
2.
Para que exista una
negociación deben darse los siguientes supuestos: existir una comunidad de
intereses entre dos partes, existir un grado diferente (complementario) de
poder, pero nunca un poder absoluto de una sobre otra, debe haber diferentes
puntos de vista acerca de cómo abordar el conflicto o cuestión, debe existir un
conflicto reconocido por ambas partes y el costo de un desacuerdo es superior
al de un acuerdo.
3.
Cualquier negociación de
éxito debe tener un marco fundamental basado en conocer la alternativa a la
negociación, el umbral mínimo para un acuerdo, hasta dónde está dispuesta a ser
flexible por una parte y que concesiones está dispuesta a hacer y saber cual es
nuestro BATNA.
Recomendaciones:
En la fase de la preparación
1.
Preparar siempre las
negociaciones. Si no se ha tenido tiempo suficiente para obtener la información
lo más completa posible del oponente, es preferible aplazarla a otro momento.
2.
Conocer perfectamente los
objetivos, y los límites hasta donde se puede llegar en las concesiones.
3.
Prever qué puede pasar si no
se llega a un acuerdo, y tener previstas otras alternativas.
4.
Concretar siempre una
estrategia, y en base a ella exponer los argumentos de forma persuasiva.
En la fase de desarrollo:
1.
Dominar todas las técnicas
de la comunicación, escucha y observación, ya que el proceso de negociación
está basado en la continua transmisión de ideas, validadas a través de los
distintos argumentos.
2.
No confiar ni subestimar a
los oponentes. A veces pueden demostrar aparente debilidad o inferioridad, pero
tal vez sea una estrategia utilizada por expertos negociadores.
3.
Crear un clima de
no-confrontación respetando las posturas de la otra parte.
4.
Tener paciencia y no mostrar
nunca impresión por querer terminar el proceso cuanto antes.
En la fase de las
conclusiones y acuerdo
1.
Tratar de ser lo más
flexible posible, sin perder nunca de vista los límites de negociación.
2.
Reflejar los acuerdos por
escrito y comprometerse a cumplirlos

0 comentarios:
Publicar un comentario